Tercer Aniversario revista cucaracha de papel

Resultados del Primer concurso de "Letras en punto" en un momento...

martes, 29 de marzo de 2011

Ganador del Primer concurso de cuento corto "Letras en punto 2011" con el tema de literatura erótica

Arte en tres se complace en anunciar al ganador del Primer concurso de cuento corto "Letras en punto 2011" con el tema de literatura erótica, como parte de las actividades del Tercer aniversario de la revista cucaracha de papel.

Los jurados fueron los profesores Marco Aurelio Larios y Javier Ponce, ambos catedráticos en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara en la academia de Letras. Quienes calificaron con un puntaje del 1 al 10 los siguientes conceptos: 1) creatividad, originalidad en la trama, personajes y tema; 2) ortografía, uso adecuado de la prosodia, mayúsculas, minúsculas y signos de interrogación y de admiración; 3) sintaxis, coherencia de las ideas y claridad; y 4) argumento.

Debido a la excelente participación, se otorgan dos lugares, que de acuerdo con el puntaje más alto los ganadores son:

Primer lugar
Alejandra Isabel Rodríguez Núñez, Nía Ruiz
Con el cuento titulado La habitación 36

Premio:
Una beca intercultural que otorga el IMAJ en conjunto con la fundación Vive México y la UNESCO. Incluye gastos en el extranjero de estadias desde dos semanas, un mes, tres meses, seis meses o hasta un año en más de 80 paises, dando una experiencia formativa con valor curricular a los jovenes. El becario tiene cubierto los gastos de alimentos, hospedaje, transporte local, servicio médico y actividades recreativas trabajando en proyectos ecológicos, culturales y sociales, conviviendo con gente de otros paises y culturas. Debe contar con los siguientes requisitos: ser mayor de 18 años, inglés básico (no se hacen examenes), llenar un formato y una carta de motivos de la beca de su elección y contar con pasaporte vigente. Más información en www.imajgdl.org
Además recibe un reconocimiento, un paquete de libros y una playera de Antifashion. Su cuento será transmitido durante Arte en tres, producido por Ulular estudio.

Segundo lugar
Mariana Rodríguez Mota, Felula
Con el cuento titulado Entre carne y espíritu

Premio:
Un reconocimiento, un paquete de libros y una playera de Antifashion.

Las ganadoras deberan recoger su premio en la celebración Arte en tres de la revista cucaracha de papel en la Rambla Cataluña el 2 de Abril a las 19:00 horas

Todos los participantes tienen un reconocimiento por su participación, el cual podrán recoger durante el festejo de aniversario Arte en tres en el stand de ventas de la revista.

Muchas gracias por participar, los esperamos en otra emisión de "Letras en punto".



Revista cucaracha de papel, a 29 de marzo de 2011 Guadalajara, Jalisco México.

martes, 1 de febrero de 2011

No es que todos los ingleses sean racistas, pero...

No puedo creer lo dolido y terriblemente decepcionado que estoy al ver lo que estoy viendo. ¿Cómo puede la BBC convertirse en esto en tan sólo 100 segundos? Estoy hablando de los comentarios sobre México emitidos durante Top Gear el 30 de enero.

No sé por dónde empezar. Comienza por una demostración de ignorancia. Honestamente, nunca he visto el programa, pero adivino que trata sobre autos. Siendo profesionales, ¿no deberían informarse sobre lo que hablan? Es decir, están presentando el Mastretta MXT, un auto deportivo diseñado y producido completamente en México, y ni siquiera saben el nombre (la compañía Mastretta existe desde 1987, tiempo suficiente para mirar, al menos, la Wikipedia).

Seguimos con ignorancia al criticar un auto del que no saben nada hasta que Richard Hammond lo lleva a otro nivel: “los autos mexicanos son flojos, irresponsables, flatulentos…” ¿Hace falta decir más o ya todos nos dimos cuenta que está queriendo hablar de la gente mexicana? Un rápido vistazo a la cámara y cara de “miren que listo soy, hablando basura sobre un pueblo que no conozco”
Ya que estamos en ello, ¡sigamos insultando! ¡Más tonterías! “No pueden hacer comida, los mexicanos, ¿verdad?” Nótese cómo ahora criticamos, seguramente sin conocer, la cocina mexicana, recientemente declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Después por un momento la plática vuelve a ser sobre el auto. Bromas sobre el precio, la dirección… hasta que llega a un desastroso “sólo imagínate despertar y recordar que eres mexicano”. Vamos a ver. Tiene que ser una de las mayores estupideces que he tenido que escuchar. Y me alegro de que haya gente estúpida e ignorante que simplemente no podrá comprender el sentimiento ese del que habla. ¿Ya no puede empeorar, verdad? Pues sí, sí puede. Y sí empeora. Jeremy Clarkson lo vuelve “oficial” al meterse con la embajada.
Todas éstas (y más) son las razones por las que recibirán quejas sobre esto. Y no sólo las oficiales. Nosotros, los “flojos, irresponsables, flatulentos…” mexicanos rechazamos este tipo de comentarios racistas y xenófobos. Estoy seguro que la queja oficial ya está en proceso, pero también quiero asegurarme de que sepan lo que piensa la gente. Es triste cómo han perdido la credibilidad en menos de 100 segundos.
Qué vergüenza, BBC. Shame on you!

Francisco Muñoz Calahorra. (Mexicano, estudiante universitario, despierto, sin cactus ni sarape, orgulloso de nuestra cocina)

Link al formulario de quejas de la BBC: https://www.bbc.co.uk/complaints/forms/

sábado, 13 de noviembre de 2010

Pero si sólo es un acento…

Estos días he aprendido mucho sobre los idiomas. He entendido que son una herramienta importantísima y que no puede existir comunicación sin el uso de algún tipo de lenguaje (ya sea oral, escrito,  mediante el uso de movimientos o como sea). El conocimiento de diferentes idiomas aumenta las posibilidades tiene de comprender y ser comprendido al interactuar con otros.
El idioma puede también ser un símbolo de identidad y pertenencia. Da gusto estar en algún lugar remoto del mundo y encontrarte con alguien que habla el mismo idioma que tú. No hace falta estar en Mongolia y encontrarte con un catalán que medio habla algo parecido al español; pasear por Barcelona y escuchar a alguien con “acento mexicano” puede causar la impresión de la que hablo. Y ni hablar de la identidad que logra la gente que aprende idiomas inventados como parte de alguna afición (estoy pensando, con todo respeto, en la gente que aprende los idiomas de El Señor de los Anillos, Star Trek, etcétera)
Hace dos meses que vivo en un país diferente al mío y aunque en principio el idioma debería ser el mismo me he encontrado con situaciones en las que parece muy distinto. Dos meses de estas experiencias pueden haber moldeado un poco mi manera de hablar, cambio necesario si pretendo que alguien me entienda cuando hablo. Más allá del detalle chusco de que se me pegan con facilidad los acentos, he adaptado palabras nuevas y he dejado de usar algunas cuantas. Con esto que digo podría ganarme el odio de muchos que defienden la identidad y mafufadas de estas, pero lo digo con el orgullo con el que le pediría a un extranjero que adoptara nuestras palabras al vivir en nuestro país. Pero esta es una discusión que pienso que dejaré para otra ocasión.
El español es la segunda lengua más utilizada como lengua materna en el mundo, sólo superada por el chino mandarín. Además se calcula que puede ocupar el tercer lugar como la lengua más hablada en general (considerando a la gente que habla más de un idioma). Somos más de 450 millones de hablantes “nativos” del español y casi el 90% están distribuidos en el continente americano a pesar del origen europeo de la lengua, al ser ésta derivada del conocido como latín vulgar (vulgar por estar “vivo” al ser hablado por la gente, no por ser corriente). Este origen la sitúa como una de las lenguas romances al lado del portugués, el francés, el italiano, el romaní y el catalán, entre otras de menor distribución.
Todo evoluciona. Y mientras más sea utilizado, más evoluciona. Un idioma vivo, como consecuencia, evoluciona mucho. Nuestro español no está exento de eso. Evoluciona y se diferencia entre países, entre regiones, entre ciudades, entre barrios, de una calle a la otra. A eso me refería antes con la emoción de encontrar a alguien con el que compartimos idioma en algún lugar extraño del mundo. La emoción sentida es proporcional a la cercanía de su versión del idioma con la nuestra. Dicha evolución se vuelve más evidente cuando uno va de una punta del continente a la otra y mucho más cuando se tiene que cruzar el Atlántico. Aún más con las palabras de invención reciente, que no llegaron a América en barco desde España o Portugal sino a través de los medios de comunicación de los que disponemos ahora. Es aquí donde alguien tiene que ponernos a todos de acuerdo.
En el sitio web de la Real Academia Española encontré lo siguiente: “La cuestión ortográfica no es un problema menor: constituye el ámbito en el que se hace más patente la unidad de la lengua. En la inmensa extensión del mundo hispanohablante, el español presenta variedades fónicas, morfológicas, sintácticas y léxicas. Sin embargo, comparte unas mismas normas ortográficas. Gracias a esta unidad en la escritura podemos leer a Neruda, Borges, Onetti, García Márquez, Vargas Llosa, Carpentier, Rulfo o Delibes como si tuvieran una misma voz. Esta unidad es un bien de valor incalculable. La ortografía posee repercusiones educativas, sociales, económicas y culturales.” Lo que entiendo es que si no se hiciera una unificación ortográfica, la evolución del español hubiera seguido hasta dar una infinidad de idiomas diferentes. Hace falta amarrar las cosas y poner reglas claras para que sigamos hablando más o menos lo mismo y evitar que el idioma se disuelva y al final desaparezca. Y en eso estoy de acuerdo con los estudiosos de las Academias de la Lengua Española.
Sin embargo, no estoy de acuerdo con su más reciente decisión. Durante los primeros tres días de este mes, representantes de las veintidós Academias de la Lengua Española se reunieron para discutir modificaciones a las reglas ortográficas y preparar un documento que será aprobado el 28 de noviembre como parte de la Feria Internacional del Libro, a realizarse en la ciudad de Guadalajara, en México. En esta nueva edición de la Ortografía de la lengua española no se realizan cambios a las reglas básicas, pero sí hay algunos cambios que llaman la atención. En aras de la unificación panhispánica, es decir, que los 511 millones de hispanoparlantes hablemos igual, se cambiaron los nombres de las letras y, b y v. Para la primera se vuelve oficial el nombre americano “ye” sobre el español “i griega” (buenas noticias para los que hacemos planos cartesianos) mientras que las otras se llaman “be” y “uve” como en España y no “be alta o larga” y “be baja o corta” como en muchos lugares de América. Hasta aquí todo bien, ¡viva la unidad panhispánica!
Pero llegamos a la parte que me pone de malas: la desaparición de acentos. Hace algún tiempo recibí un correo electrónico de estos masivos en los que se hacía un análisis sobre las deformaciones del español principalmente en los medios electrónicos de comunicación. Entre las cosas que recuerdo, el correo proponía irónicamente la desaparición de todos los acentos, la unificación de las ahora oficialmente llamadas “be” y “uve” como una sola letra y la sustitución de la “q” y la “c fuerte” por la “k”, además de que “c”, “z” y “s” fueran todas iguales y que siempre que fuera posible se minimizara el uso de vocales cuando éstas fueran innecesarias para el entendimiento mínimo de la palabra. “¡Eso sí, que la eñe no nos la toquen!”, terminaba irónico. Pienso que hemos dado el primer paso. Las nuevas reglas de la Ortografía vuelven innecesario el uso del acento de la “o” cuando ésta se encuentra entre números (inicialmente para diferenciarla del cero). Se eliminan los acentos que rompen los diptongos de “guión” y “truhán” para volverlas palabras monosilábicas. Y la que más me molesta de todas: adiós al acento diacrítico que diferenciaba entre el solo de soledad y sólo de solamente.
¡Claro! ¡Pero es que nadie lo usa! ¡Viva la simplificación! Es la dirección que toman los comentarios a favor que he leído en los periódicos (sin buscar mucho). Pero yo no puedo celebrar una medida que les da la razón a los que escriben mal. Es hacerle caso a ese correo que lo proponía a manera de crítica. Es convertirnos a nosotros, los que nos pusimos a leer y a hacer ejercicios para aprender a escribir bien, en los incorrectos. Que me perdone mi maestra del taller de lectura y redacción del CCH pero ¡no me gané mi estrellita en la frente para esto! También encontré comentarios de gente que dice que seguirá utilizando estos acentos y llamando a las letras como las ha llamado siempre, pero insisto, es el primer paso para llegar a aceptar leer que mis sapatos son asules kn blnko. Aunque tal vez estoy exagerando. Al final sólo nos quitaron un acento (y que vengan a corregir cómo lo escribí)

Pollo Muñoz Calahorra
Barcelona, 8 de Noviembre de 2010